Qué necesitas saber antes
- La promesa del presidente Donald Trump de reducir a la mitad los precios de la energía y la electricidad durante su última campaña presidencial queda en entredicho ante la realidad actual de la situación energética en el país.
- Las empresas también sienten el impacto, ya que el aumento en los precios del gas puede obligarlas a buscar fuentes de energía alternativas si los costes y la disponibilidad lo hacen necesario.
- Aseguran que “el crecimiento de la demanda —impulsado por las exportaciones de gas natural licuado y un mayor consumo en el sector eléctrico— superará el crecimiento de la producción”.
Los precios del gas natural han experimentado un aumento considerable, especialmente con la llegada de un intenso temporal invernal que azotará a gran parte del país. Según el Servicio Nacional de Meteorología, se prevé una combinación de condiciones meteorológicas severas que traerán frío extremo, lluvia helada y fuertes nevadas a partir del viernes y durante toda la próxima semana.
Con el inminente frío, el precio del gas natural, utilizado en la calefacción de los hogares, ha subido casi un 25%. Esta subida se anticipa debido a que los consumidores tendrán que aumentar la calefacción para mantenerse cálidos.
Los hogares ya enfrentan el desafío de los altos costes de calefacción y, tal y como señala un analista, la tormenta que se avecina solo complicará más la situación.
Impacto en los consumidores
- Las familias están lidiando con preocupaciones sobre la asequibilidad, no solo por los precios de la energía, sino también por los costes de vivienda y de alimentos.
- Se espera que los hogares gasten casi 1.000 dólares en calefacción desde mediados de noviembre hasta marzo, según un informe de la Asociación Nacional de Directores de Asistencia Energética.
- La presión económica se ve acentuada por un mercado laboral debilitado.
Según Tom Kloza, analista del petróleo, “el frío severo se traducirá en facturas de gas natural muy caras que llegarán en febrero”. Las empresas también sienten el impacto, ya que el aumento en los precios del gas puede obligarlas a buscar fuentes de energía alternativas si los costes y la disponibilidad lo hacen necesario.
Análisis de la Administración de Información Energética de EE. UU. sugieren que se espera que el coste del gas natural disminuya en 2026, pero aumente nuevamente en 2027. Aseguran que “el crecimiento de la demanda —impulsado por las exportaciones de gas natural licuado y un mayor consumo en el sector eléctrico— superará el crecimiento de la producción”. Sin embargo, esta perspectiva optimista no alivia la presión actual sobre los consumidores.
La promesa del presidente Donald Trump de reducir a la mitad los precios de la energía y la electricidad durante su última campaña presidencial queda en entredicho ante la realidad actual de la situación energética en el país.
Finalmente, Kloza advierte que “los precios desorbitados del gas natural y la falta de disponibilidad pueden tener impactos drásticos en el diésel, el aceite de calefacción, el queroseno y otros combustibles líquidos”. La situación parece complicada para los consumidores y las empresas por igual.