Qué necesitas saber antes
- La metodología diseñada para este estudio busca aislar el uso energético atribuido al servicio en sí, ignorando cualquier incremento de actividad que pudiera resultar de la digitalización, como la reducción de costes o la reorientación laboral.
- Este informe, encargado por el Departamento de Seguridad Energética y Cero Neto, revela cómo la expansión de los servicios digitales y de los centros de datos que los respaldan afecta al consumo energético en el Reino Unido.
- Esto abarca la energía utilizada por centros de datos, redes de transmisión y dispositivos de usuario final en el caso de los servicios digitales, así como el proceso de fabricación, transporte, operaciones comerciales y entrega de servicios físicos.
Un estudio reciente de Europe Economics ha formulado una nueva metodología para estimar el consumo total de electricidad de los servicios digitales en comparación con alternativas físicas plausibles.
Este informe, encargado por el Departamento de Seguridad Energética y Cero Neto, revela cómo la expansión de los servicios digitales y de los centros de datos que los respaldan afecta al consumo energético en el Reino Unido.
La investigación introduce un enfoque comparativo que evalúa el consumo energético a lo largo de toda la cadena de suministro, tanto de servicios digitales como físicos. Esto abarca la energía utilizada por centros de datos, redes de transmisión y dispositivos de usuario final en el caso de los servicios digitales, así como el proceso de fabricación, transporte, operaciones comerciales y entrega de servicios físicos.
A diferencia de análisis que suelen centrarse en componentes aislados, el estudio examina tres casos concretos: la transmisión de video frente a discos Blu-ray, la lectura de libros electrónicos frente a libros impresos, y la traducción impulsada por inteligencia artificial en comparación con la traducción humana.
En cada uno de estos escenarios, se calculó el consumo energético bajo tres supuestos: bajo, medio y alto. Los resultados indican que, en los tres casos, las opciones digitales consumen igual o menos energía que las alternativas físicas.
La metodología diseñada para este estudio busca aislar el uso energético atribuido al servicio en sí, ignorando cualquier incremento de actividad que pudiera resultar de la digitalización, como la reducción de costes o la reorientación laboral. Así, se establece un escenario hipotético en el que la digitalización no contribuye al crecimiento económico.