Qué necesitas saber antes
- Cementerio de barcos de la Segunda Guerra Mundial La Gestión del Patrimonio Histórico de Chuuk estima que más de 4,000 soldados japoneses perdieron la vida aquí durante los combates finales de la Segunda Guerra Mundial, y se hundieron más de 60 barcos y cientos de aviones.
- Este problema se intensificó el mes pasado, cuando el aceite de un viejo barco de transporte llegó a la costa, afectando a las comunidades cercanas y convirtiendo los manglares en zonas contaminadas.
- Las aguas poco profundas de este estado albergan un cementerio de barcos y aviones, que pertenecieron a una poderosa base naval japonesa, ahora sepultados en un mundo submarino lleno de coral y vida marina.
La Laguna de Chuuk, en Micronesia, es un paraíso para los buceadores, pero también es un lugar de gran preocupación medioambiental. Las aguas poco profundas de este estado albergan un cementerio de barcos y aviones, que pertenecieron a una poderosa base naval japonesa, ahora sepultados en un mundo submarino lleno de coral y vida marina. Sin embargo, lo que atrajo a muchos turistas se ha convertido en una amenaza.
Cementerio de barcos de la Segunda Guerra Mundial
La Gestión del Patrimonio Histórico de Chuuk estima que más de 4,000 soldados japoneses perdieron la vida aquí durante los combates finales de la Segunda Guerra Mundial, y se hundieron más de 60 barcos y cientos de aviones. Las marcas de este conflicto aún son evidentes en la laguna, que es ahora considerada uno de los lugares más emblemáticos del buceo a nivel mundial.
El jefe de comercio e industria de Chuuk, Peter Aten, manifiesta que “el ochenta por ciento de nuestros turistas vienen aquí por los naufragios”. Sin embargo, esta riqueza histórica es también una bomba de tiempo.
Una crisis medioambiental
Desde principios de los años 2000, pescadores locales han comenzado a identificar trazas de petróleo en la superficie de la laguna. Este problema se intensificó el mes pasado, cuando el aceite de un viejo barco de transporte llegó a la costa, afectando a las comunidades cercanas y convirtiendo los manglares en zonas contaminadas. “Lo que está sucediendo en este momento con el calentamiento global está acelerando la deterioración de nuestros naufragios,” advierte Aten.
- Los barcos oxidados están filtrando petróleo tóxico.
- Las temperaturas del agua cada vez más cálidas y los fenómenos climáticos extremos aceleran la corrosión de estos restos.
- Se teme que hasta 22 millones de litros de petróleo sigan atrapados en los naufragios.
Ranger Walter, encargado de la conservación, guía a los buceadores por estas aguas, advirtiendo que “mantenemos un inventario para asegurar que los turistas no recojan armas antiguas o artefactos.” Desafortunadamente, entre los restos hay también restos humanos.
Ayuda internacional y desafíos legales
La asistencia es escasa, ya que el costo de la limpieza de un solo naufragio puede superar los 10 millones de dólares. “El desafío en lugares como Chuuk es la distancia para traer el equipo necesario para la limpieza,” subraya un experto en derecho marítimo. No existe una obligación legal clara para que los países responsables de los naufragios ayuden. Las leyes que rigen estas aguas y sus desechos aún son un área gris.
El gobierno australiano ha financiado un estudio para evaluar los naufragios más vulnerables, pero la respuesta es un proceso lento y complejo. Como señaló el presidente de Micronesia en su intervención en la Asamblea General de la ONU, “la magnitud del problema supera la capacidad de Micronesia para afrontarlo sola”.
Un futuro incierto
La situación de la Laguna de Chuuk es una advertencia sobre el legado de la guerra y sus consecuencias actuales. Aten concluye con preocupación: “Es evidente que esto es solo el principio. Si todos nuestros 63 naufragios comienzan a filtrar, sería devastador.” Y así, mientras el mundo admira las maravillas del pasado, el presente exige atención urgente y soluciones efectivas.