Qué necesitas saber antes
- Existen preocupaciones en Nueva Delhi de que la adhesión de Bangladesh a la Convención de la ONU pueda debilitar su poder de negociación en futuros conflictos hídricos y en la renovación del Tratado de Ganges de 2026.
- 0, vía Wikimedia Commons) Por Pintu Kumar Mahla, Universidad de Arizona Bangladesh se ha convertido en el primer país del sur de Asia en unirse a la Convención sobre el Agua de la ONU, lo que se ha considerado un paso positivo para el país.
- Este proyecto ha generado preocupaciones en Bangladesh e India sobre su impacto en la estabilidad regional, dado que el río Yarlung Tsangpo, donde se construirá la represa, fluye hacia el estado indio de Arunachal Pradesh, un área de tensiones históricas entre China y la India.

Por Pintu Kumar Mahla, Universidad de Arizona
Bangladesh se ha convertido en el primer país del sur de Asia en unirse a la Convención sobre el Agua de la ONU, lo que se ha considerado un paso positivo para el país. Este acuerdo le permitirá gestionar de manera más efectiva sus recursos hídricos, considerados esenciales para su desarrollo y estabilidad. Además, se espera que su adhesión aliento a mejorar la cooperación entre naciones en una región donde los ríos compartidos son fuente de conflictos.
La necesidad de seguridad hídrica
La situación hídrica en Bangladesh es compleja. Aproximadamente la mitad de la población vive en áreas con severas sequías, mientras que el 60% está expuesto a altos riesgos de inundaciones. Anualmente, entre el 20% y el 25% del territorio se inunda. Además, más de 65 millones de personas no tienen acceso a saneamiento seguro y adecuado. Estas vulnerabilidades subrayan la relevancia de una gobernanza del agua eficaz para la seguridad, la diplomacia y el desarrollo del país.
El crecimiento demográfico y el cambio climático agravan esta presión hídrica interna. Reportes indican que al menos 81 de los 1.415 ríos que cruzan Bangladesh están en peligro de extinción. La nación depende casi por completo de ríos que cruzan fronteras, compartiendo sistemas hídricos complejos con India y China.
Adhesión a la Convención de la ONU sobre el Agua
Recientes acontecimientos impulsaron a Bangladesh a buscar una mayor protección legal e internacional. En julio, China anunció la construcción de lo que se prevé será la mayor represa hidroeléctrica del mundo en Tíbet. Este proyecto ha generado preocupaciones en Bangladesh e India sobre su impacto en la estabilidad regional, dado que el río Yarlung Tsangpo, donde se construirá la represa, fluye hacia el estado indio de Arunachal Pradesh, un área de tensiones históricas entre China y la India.
La represa podría permitir a China manipular el flujo de agua hacia India, lo que a su vez podría perjudicar la agricultura en Bangladesh. Actualmente, solo un 7% del área de cuenca de los ríos Brahmaputra, Meghna y Ganges se encuentra dentro de Bangladesh. Las actividades de las represas de China e India han reducido drásticamente el caudal de agua que llega al país. El cambio climático también ha modificado los patrones de flujo de agua, acentuando problemas como la intrusión de sal y el aumento del nivel del mar en el delta de Bangladesh.
En 2019, el Tribunal Supremo de Bangladesh otorgó a los ríos el estatus de “persona jurídica”, lo que sentó las bases para una mayor protección y su posterior adhesión a la Convención de la ONU. Esta convención, creada en 1996, busca promover la cooperación y la gestión sostenible de los recursos hídricos compartidos, ampliándose en 2016 a todos los países miembros de la ONU.
Implicaciones para India
Tradicionalmente, India ha preferido acuerdos bilaterales para resolver problemas hídricos transfronterizos, como el Tratado de Aguas del Indo con Pakistán. Sin embargo, este enfoque se encuentra en crisis. La guerra y el clima han puesto a prueba la cooperación en la gestión de recursos hídricos entre India y Bangladesh, especialmente en lo que respecta al río Teesta.
Existen preocupaciones en Nueva Delhi de que la adhesión de Bangladesh a la Convención de la ONU pueda debilitar su poder de negociación en futuros conflictos hídricos y en la renovación del Tratado de Ganges de 2026. Esta renovación podría poner mayor presión en el este de India, que ya enfrenta escasez de agua, lo que puede afectar la capacidad de almacenamiento hídrico del país, especialmente durante épocas secas.
Corrientes políticas cambiantes
La adhesión de Bangladesh a este tratado podría sentar un precedente para otros países de la región, como Nepal y Bután, ansiosos por mejorar su seguridad hídrica. Asimismo, Bangladesh ha considerado formar una cooperación hídrica trilateral con China y Pakistán, los principales rivales de India. Este enfoque arriesgado responde a la necesidad urgente de enfrentar retos ambientales que amenazan su futuro. En última instancia, India debe decidir si continuar con la diplomacia bilateral o adoptar nuevas normas multilaterales para proteger su seguridad hídrica y su influencia regional.
Pintu Kumar Mahla, investigador asociado en el Centro de Investigación de Recursos Hídricos, Universidad de Arizona