Qué necesitas saber antes
- En Suiza, Washington había aceptado reducir los aranceles a productos chinos del 145% al 30%, a cambio de una reducción por parte de Pekín del 125% al 10% sobre productos estadounidenses, con una duración de 90 días.
- Los negociadores de Estados Unidos y China han llegado a un “acuerdo general” para abordar sus diferencias comerciales, dejando a los presidentes de ambos países la tarea de validarlo.
- Ya se han notado las consecuencias de la guerra comercial, con una caída del 12,7% en las exportaciones chinas hacia los Estados Unidos en mayo respecto a abril, según estadísticas oficiales de Pekín.
Los negociadores de Estados Unidos y China han llegado a un “acuerdo general” para abordar sus diferencias comerciales, dejando a los presidentes de ambos países la tarea de validarlo. Este avance se produce tras dos días de reuniones en Londres que se extendieron hasta la noche. Según el representante chino en Comercio Internacional, Li Chenggang, “las dos partes han alcanzado un acuerdo de principio sobre un marco general y lo comunicarán a sus respectivos líderes”.
El ministro de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, indicó que “la idea es regresar y hablar con el presidente Trump para asegurarnos de que lo apruebe. Los chinos harán lo mismo con el presidente Xi”. Si ambos líderes dan su visto bueno, se implementará el marco sobre el que se ha trabajado durante estos días. Lutnick se mostró optimista y afirmó que espera que las tensiones en torno a las exportaciones chinas de tierras raras se “resuelvan” dentro de este acuerdo, aunque no ofreció detalles sobre su contenido.
Tierras raras y su importancia
Las tierras raras son un tema clave en estas negociaciones. Los Estados Unidos buscan restablecer el ritmo de exportaciones de estos metales estratégicos, que actualmente son muy inferiores “al nivel que las empresas consideran óptimo”, según Kevin Hasset, principal asesor económico de Donald Trump. Estos recursos son esenciales para la producción de baterías eléctricas, turbinas eólicas y sistemas de defensa, como misiles y satélites. A su vez, China espera que los Estados Unidos reconsideren algunos controles de exportación sobre sus productos.
Prolongación de la tregua
Las discusiones en Londres tenían como objetivo extender y mantener la tregua acordada un mes antes en Ginebra. Esta tregua había reducido los aranceles de ambos países durante 90 días. Sin embargo, una nueva crisis surgió cuando Trump acusó a Pekín de no cumplir con los términos del acuerdo firmado en Ginebra. La semana pasada, Trump y Xi Jinping mantuvieron una conversación telefónica considerada positiva por la administración estadounidense.
Li Chenggang comentó que las charlas en Londres fueron “muy profesionales, racionales, profundas y sinceras”. Por su parte, Jamieson Greer, representante comercial de la Casa Blanca, mencionó que “avanzamos lo más rápido posible”, mostrando una actitud optimista a pesar de la relación complicada entre ambos países.
Impacto de la guerra comercial
En Suiza, Washington había aceptado reducir los aranceles a productos chinos del 145% al 30%, a cambio de una reducción por parte de Pekín del 125% al 10% sobre productos estadounidenses, con una duración de 90 días. Ya se han notado las consecuencias de la guerra comercial, con una caída del 12,7% en las exportaciones chinas hacia los Estados Unidos en mayo respecto a abril, según estadísticas oficiales de Pekín. Mientras trabaja en la normalización de relaciones con Washington, China también busca forjar alianzas con otros socios para crear un frente común ante Estados Unidos.