Qué necesitas saber antes
- En una reciente con Energía Estratégica, Espen Mehlum, responsable de energía en el Foro Económico Mundial (WEF), subrayó que América Latina y el Caribe están en una posición excepcional para liderar la transición energética mundial, gracias a su matriz eléctrica limpia y a su creciente relevancia en la agenda energética internacional.
- Ha sido anfitrión del G20, de la COP y ha lanzado la Coalición Global para la Planificación Energética, lo que representa un claro ejemplo de liderazgo en la región.
- Ejemplificó con Uruguay, que, a pesar de tener una mezcla renovable casi total, mantiene un rendimiento eficiente del sistema con un almacenamiento muy limitado, gracias a la diversificación de fuentes y la interconexión regional.
En una reciente con Energía Estratégica, Espen Mehlum, responsable de energía en el Foro Económico Mundial (WEF), subrayó que América Latina y el Caribe están en una posición excepcional para liderar la transición energética mundial, gracias a su matriz eléctrica limpia y a su creciente relevancia en la agenda energética internacional. Durante la 10ª Semana de la Energía, Mehlum afirmaba: “Esta es la región con la mezcla eléctrica más limpia del mundo, con el 70% de la generación de energía proveniente de fuentes renovables.”
- Uruguay se destaca con un impresionante 99% de generación renovable.
- Brasil, en proceso, se acerca al 90%.
A pesar de este sólido punto de partida, el reto ahora radica en consolidar el liderazgo. Mehlum destacó que “para avanzar al siguiente nivel, hay que atraer más inversión y debe haber un caso sólido para las empresas”. Sin embargo, cada país presenta un contexto diverso con diferentes costos de capital, mercados energéticos y estructuras regulatorias. Esto requiere estrategias adaptadas a cada realidad.
El papel de Brasil en el liderazgo energético
En este sentido, Brasil ha emergido como un actor clave. Mehlum comentó que “es un gran mercado con fuertes condiciones para atraer inversión”, pero no es el único. Otros países también están bien posicionados para avanzar en la transición energética.
El Índice de Transición Energética Global, publicado anualmente por el WEF, evalúa 118 países según 43 indicadores relacionados con sostenibilidad, seguridad energética, acceso, políticas y financiación. Aunque “Brasil se encuentra entre los mejores del mundo”, Mehlum indicó que el progreso en la región se ha estancado: “Ahora es el momento de impulsar la transición de manera integral”.
Según Mehlum, la transición no solo se mide por el porcentaje de energía limpia, sino también por la capacidad institucional para sostenerla en el tiempo. Políticas adecuadas, marcos regulatorios estables e inversiones en talento y tecnología son fundamentales. “¿Tienes el capital humano necesario? Esa es una pregunta clave”, reflexionó.
Cooperación y almacenamiento energético
Otro pilar importante es la cooperación internacional. “La energía es un tema global. Hay mercados de combustible, de electricidad y de tecnología que ya están interconectados”, explicó. El diálogo y el intercambio de enfoques políticos son vitales para aprovechar sinergias y desbloquear nuevas oportunidades.
Mehlum también destacó la importancia del almacenamiento de energía, que es crucial para proporcionar flexibilidad y estabilidad al sistema, así como para aumentar el valor de las energías renovables. Si bien las baterías son una opción, mencionó la hidroeléctrica como un método efectivo y flexible de almacenamiento. Ejemplificó con Uruguay, que, a pesar de tener una mezcla renovable casi total, mantiene un rendimiento eficiente del sistema con un almacenamiento muy limitado, gracias a la diversificación de fuentes y la interconexión regional.
Un momento decisivo para América Latina
Por último, Mehlum hizo hincapié en que Brasil está asumiendo un papel internacional cada vez más relevante. Ha sido anfitrión del G20, de la COP y ha lanzado la Coalición Global para la Planificación Energética, lo que representa un claro ejemplo de liderazgo en la región. Concluyó: “El sistema energético global está cambiando. Este es un momento decisivo para que los países latinoamericanos avancen desde una posición de fortaleza”.