Qué necesitas saber antes
- El 89 % de las empresas opina que la regulación para el reporte ESG fomenta la transparencia ante inversores y otros grupos de interés, además de fortalecer la estrategia, la evaluación de riesgos y la gestión de impactos.
- El eurodiputado y ponente Jörgen Warborn ha declarado su intención de “reducir sustancialmente” el número de empresas sujetas a la Directiva CSRD y la CSDDD, limitando su aplicación a empresas con más de 3.
- Las nuevas exigencias de divulgación, como la doble materialidad, obligan a estas empresas a medir y comunicar no solo su huella de carbono, sino también su impacto en comunidades, biodiversidad y la transición energética.
En medio de un intenso debate legislativo en Bruselas, la discusión en torno al paquete “Omnibus” y la desregulación del reporting ESG entra en una etapa crucial. En breve, EFRAG dará a conocer una versión simplificada de las normas ESRS. Al mismo tiempo, el Consejo intentará alcanzar un consenso sobre su posición antes de que termine la presidencia polaca. El eurodiputado y ponente Jörgen Warborn ha declarado su intención de “reducir sustancialmente” el número de empresas sujetas a la Directiva CSRD y la CSDDD, limitando su aplicación a empresas con más de 3.000 empleados.
Este movimiento no solo restringe de manera significativa el alcance de estas normativas, sino que también compromete su efectividad y legitimidad. Sin embargo, a diferencia de lo que se podría esperar, muchas empresas no ven con buenos ojos esta aparente “pausa regulatoria”. Según un estudio reciente realizado por WeAreEurope y HEC París, la mayoría de las más de 1.000 empresas encuestadas en 26 países europeos no solo apoyan el marco actual de la CSRD, sino que incluso aquellas que podrían quedar exentas (con menos de 1.000 empleados) han mostrado interés en continuar dentro del ámbito regulatorio.
¿A qué se debe esto? Porque han comprendido que los datos ESG trascienden el mero cumplimiento y representan una ventaja competitiva. Las empresas con una visión estratégica ven el informe de sostenibilidad como una oportunidad para fortalecer la confianza de los grupos de interés, mejorar su gobernanza interna, gestionar datos de manera efectiva y desarrollar políticas de sostenibilidad con verdaderos impactos. La desregulación sólo trae consigo incertidumbre y desarticulación, no valor.
El 89 % de las empresas opina que la regulación para el reporte ESG fomenta la transparencia ante inversores y otros grupos de interés, además de fortalecer la estrategia, la evaluación de riesgos y la gestión de impactos.
El mayor riesgo hoy es esperar
El proceso legislativo en Europa avanza a un ritmo lento e incierto. Aunque la Omnibus progrese, su implementación a nivel nacional podría llevar años. La presión por parte de inversores, bancos y grandes clientes B2B por mayor transparencia se intensifica.
Otro aspecto crucial es que muchas empresas que podrían estar fuera del alcance de la CSRD se verán afectadas de manera indirecta. Forman parte de cadenas de suministro de compañías que sí tienen la obligación de reportar. No recopilar ni compartir datos ESG se convertirá, cada vez más, en un obstáculo comercial. Perder competitividad en la cadena de suministro conlleva la pérdida de contratos, financiamiento y reputación.
El sector energético es uno de los más impactados por la CSRD, ya que opera en un entorno con un considerable efecto sobre el medio ambiente, con una regulación estricta y alta visibilidad pública. Las nuevas exigencias de divulgación, como la doble materialidad, obligan a estas empresas a medir y comunicar no solo su huella de carbono, sino también su impacto en comunidades, biodiversidad y la transición energética.
La trazabilidad de las emisiones de alcance 3 —las generadas por proveedores y clientes— es especialmente relevante en el ámbito energético. Las grandes compañías eléctricas, petroleras y de energías renovables ya están exigiendo a sus proveedores métricas claras y verificables. No reportar, aunque se esté exento, puede resultar en la pérdida de oportunidades comerciales en la cadena de valor energética.
China apunta en dirección contraria
Mientras Europa debate retrocesos en la regulación, China ha publicado sus primeros estándares de divulgación ESG (CSDS), que son obligatorios para grandes empresas. Con métricas definidas y alineamiento con marcos globales como GRI o ISSB, el mensaje es claro: quienes deseen realizar negocios en China deberán medir y reportar. Esto ejerce presión global y evidencia que la transparencia ESG se está convirtiendo en un requisito de acceso al mercado, más que en una simple obligación ética.
Establecer flujos de trabajo y sistemas tecnológicos de gestión de datos ESG
Este periodo de dos años debe aprovecharse para prepararse, no para retroceder. Muchas empresas ya están tomando medidas concretas: integran software ESG con sus sistemas ERP para mejorar la gestión y trazabilidad de los datos; llevan a cabo evaluaciones de doble materialidad que les permiten ajustar su estrategia y comprender tanto los riesgos financieros como los impactos sociales y medioambientales; refuerzan sus controles internos y estructuras de gobernanza para dar solidez a la información reportada; involucran activamente a sus grupos de interés en toda la cadena de suministro; y alinean sus informes con marcos reconocidos como la CSRD, los estándares GRI, las normas IFRS y, para las pymes, los criterios VSME.
La sostenibilidad ha dejado de ser una narrativa para convertirse en una métrica. Las empresas que actúan ahora estarán preparadas cuando el cumplimiento sea obligatorio, y más importante aún, tendrán una ventaja competitiva frente a sus rivales.
La falta de claridad regulatoria no es excusa para detenerse. Esto es una prueba de liderazgo y compromiso con el impacto y la transparencia. Aquellos que saben interpretar el contexto actual como una curva estratégica en lugar de un alto en el camino están construyendo negocios más resilientes y adaptados a una economía cada vez más transparente, interconectada y exigente.
Jaime Santisteban es CEO y Co-Fundador de TransitionX.