Qué necesitas saber antes
- Los sonidos de las explosiones resonaban a lo largo de Gaza, recordándonos que el “alto el fuego” del que se habla es solo una cortina que cubre un fuego que nunca deja de arder.
- Por Dalia Abu Ramadan Este artículo fue publicado originalmente en Truthout La ilusión de un “alto el fuego” en Gaza Para quienes vivimos en Gaza, el concepto de “alto el fuego” es una mera ficción.
- En medio del caos, un vecino nos confirmó que no se trataba de una nueva guerra, sino solo de unos minutos bajo el fuego antes de que Israel proclamara nuevamente el “alto el fuego”, como ya era habitual.
Por Dalia Abu Ramadan
Este artículo fue publicado originalmente en Truthout
La ilusión de un “alto el fuego” en Gaza
Para quienes vivimos en Gaza, el concepto de “alto el fuego” es una mera ficción. A pesar de las declaraciones oficiales, los bombardeos continúan mientras Israel amplía su “Línea Amarilla”. A diario, la ocupación nos hace creer que la violencia ha cesado, cuando en realidad las familias siguen desapareciendo en un silencio absoluto.
Una normalidad engañosa
La situación se pinta de normalidad en Gaza. Se permite la entrada de productos como dulces y electrónica, creando la percepción de un regreso a la vida cotidiana. Sin embargo, lo esencial —como alimentos, medicinas o productos básicos— permanece bloqueado. Lo que antes era accesible ahora se ha vuelto un lujo.
- Los precios de medicamentos y alimentos básicos se han disparado.
- Las escasas provisiones son vendidas a precios inalcanzables para muchos.
Reflexiones sobre el sufrimiento
El 19 de noviembre de 2025 fue una de las noches más difíciles que he vivido. Desperté con explosiones que temblaban el suelo, temiendo que la guerra hubiese regresado. La experiencia fue similar a la de cuando se rompió la segunda tregua en marzo de ese año.
En medio del caos, un vecino nos confirmó que no se trataba de una nueva guerra, sino solo de unos minutos bajo el fuego antes de que Israel proclamara nuevamente el “alto el fuego”, como ya era habitual. Aunque mi barrio no fue bombardeado, los estruendos de Al-Zaytoun y Al-Shujaiya se sentían como si ocurrieran muy cerca.
Los sonidos de las explosiones resonaban a lo largo de Gaza, recordándonos que el “alto el fuego” del que se habla es solo una cortina que cubre un fuego que nunca deja de arder.
Expansión de la ocupación
La ocupación no se detiene. El ejército israelí está reconfigurando su control territorial, y esto afecta gravemente a las comunidades. La ampliación de la Zona Amarilla ha forzado a muchas familias a desplazarse, mientras las noticias de bombardeos se multiplican.
El 20 de noviembre, se confirmó que varias personas perdieron la vida en un ataque cercano a un edificio que albergaba a familias desplazadas. Este районио ha sufrido olas de muerte y destrucción continuas.
Aunque ningún ser humano debería experimentar algo así, los ataques continúan, incluso bajo el pretexto de un “alto el fuego”. Las identidades de los caídos, como la familia Kashko, se suman a una lista interminable de pérdidas, mientras el mundo observa con pasividad.
El futuro en la incertidumbre
A pesar de todo el dolor y el miedo, seguimos adelante. Enviamos a mis hermanos a la escuela y asistimos a la universidad, sin embargo, la amenaza de la guerra siempre está presente. Mantenemos nuestras esperanzas y sueños, incluso cuando la realidad que nos rodea es desoladora.
La lucha por la vida persiste en medio de la escasez y del miedo. Estamos decididos a encontrar el futuro entre las ruinas, porque nos negamos a rendirnos.
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